jueves, 20 de diciembre de 2007

Cosas que me gustan

Un beso. Una caricia. Una sonrisa. Un café. Correr. Un helado. El chocolate. Leer. La música. Volar. Viajar. Una película. La lluvia. Hacer el amor. Dormir. Gritar. Aprender cosas nuevas. Una ducha. Reír. Conducir. Jugar. Escribir. El olor a nuevo. El ilusionismo. Macarrones. El teatro. El vodka. La tortilla de patatas. Conversar. La montaña. Verte. La nieve. Las sábanas nuevas. Las mujeres. La luna. La noche. El póker. El tronco de la lechuga. El fuego. Patricia Conde. La psicología. Los coches. Las velas. El olor a madera. El lado frío de la almohada. Un examen bien hecho. El jamón recién cortado. Ligar. La cerveza. Los amigos de verdad. Un trabajo bien terminado. El calor de las mañanas invernales. Los jazzclubs. La luz azul. Las rosas. El terciopelo negro. El olor a orégano. La mozzarella. Internet. El olor a pintura. Llegar a un destino. Comprar un chollo. Saltar.
Una lista de mis pequeños placeres de la vida que hacen que sea más llevadera y que me rescatan de momentos bajos.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Sotto questa luna piena

El fogonazo del fósforo al ser rascado contra la cajetilla ilumina pobremente el ladrillo caravista de la esquina del callejón, un cigarrillo y un rostro sereno y anguloso. La punta del pitillo cobra vida consumiéndose, y la cerilla cae al suelo mojado y brillante. Unos caros zapatos negros la ahogan contra el charco. Vuelve de nuevo la protectora oscuridad.
Toda la calle se encuentra envuelta en una nieblina humeante que lucha por sobrevivir a las pocas gotas que aún caen del oscuro cielo nocturno.
De fondo, se escucha un lejano saxofón tocando alguna deprimente canción de blues.
El misterioso individuo del callejón sigue acechando desde la esquina mirando de vez en cuando la calle principal; se alisa la americana y se ajusta la corbata negra que reposa sobre una camisa granate. En ese momento, un coche negro hace su aparición en la calle principal. Apaga las luces y de él baja un hombre con gabardina y un maletín en la mano.
Y como si hubiese sabido todo el timpo la hora de llagada del vehículo, el misterioso personaje, arroja el cigarrillo a medio consumir al suelo, se ajusta el oscuro sombrero y se dirije con paso seguro hacia el recién llegado.
- ¿El señor Di Pietro?
- Sí, dígame...
La boca del silenciador escupe una punzante bala que atraviesa a quemarropa en diagonal y de abajo a arriba el hígado, pulmón izquierdo y columna vertebral escapando hacia el cielo cubierto de nubes.
-Adiós.
La víctima, todavía en pie, abre los ojos en una mueca de dolor, angustia, y miedo. Su verdugo lo sujeta fríamente por un brazo mientras lo ve caer fulminado al bordillo de la acera. El cuerpo, que yace ya completamente sobre el suelo, aún sujeta en su mano derecha el maletín.
Antes de marcharse serenamente por la calle principal, el asesino saca del bolsillo interior de su chaqueta una rosa negra que deja apoyada sobre el pecho de la víctima.
Es entonces cuando las nubes que cubrían el cielo se mueven con la brisa nocturna, despejando ligeramente el manto de lluvia y la macabra flor, queda iluminada bajo la luna llena.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Errores

Errores. Matemáticamente y desde el punto de vista de la lógica, error, es una ecuación sin solución, o un resultado que no concuerda con una igualdad determinada. Pero eso es muy frío y vacío.
Por suerte o por desgracia, los seres humanos tenemos emociones que nos guían a la hora de tomar decisiones, y que en muchas ocasiones nos llevan a cometer errores. Pero, ¿los errores los cometemos, o nos cometen ellos a nosotros? La pregunta parece estúpida, pero refleja mi duda sobre si un acto que al principio nos pueda parecer un error realmente lo es o no. Es decir, ¿Qué es el error absoluto? ¿Cómo saber si un error no se convertirá posteriormente en acierto? ¿Cómo saber si una decisión nos llevará a cometer un error o no?
Ahora si que, lamentablemente, no podemos aplicar el razonamiento matemático, porque las emociones son de las pocas cosas que no se pueden expresar mediante una ecuación en esta vida. En muchas ocasiones no sé si una decisión me llevará a error, pero tengo que tomarla, no puedo quedarme indeciso. En ciertas ocasiones, sería mucho más facil determinarse si bastara con despejar la "X".

miércoles, 21 de noviembre de 2007

El llanto del cielo

Hoy al cielo le ha dado por llorar. Supongo que durante el día, por las miles de injusticias que se comenten. Durante la noche, por la ausencia de la luna.
¿Qué tienen los días de lluvia que tanto me gustan? ¿Es posible que se deba a que estoy en mi habitación con la calefacción puesta mientras fuera las gotas chocan con el cristal de la ventana? ¿O más bien porque los días siguientes el cielo queda limpio y azul? No, creo que es porque la lluvia ha limpiado mi coche. Esos tres euros que me ahorro.
Dejando a un lado las tonterías, estos días lluviosos tienen un "nosequé" que me gusta, aunque el cielo esté gris, y las nubes pasen de ser algodón de azúcar a un manto oscuro que tapa el sol (y la luna). Manto por el cual los pájaros se deslizan trazando hilos invisibles que tejen el cielo.
El día es frío e incómodo. Todo se ve condenado a ser un Londres eterno y hostil. Los que pasan frío, hoy han tenido más frío; y los que no acostumbran a pasar frío, hoy han tenido más calor en su casa. Esto es lo que me recuerdan los días de lluvia. Las dos caras de esta eterna moneda que siempre cae por el mismo lado.
Pase lo que pase los días de lluvia, me gusten por la razón que me gusten, lo que está claro es que hoy, al cielo le ha dado por llorar.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Me gusta, no me gusta

"Me gusta desarrollar mi consciencia para comprender por qué estoy vivo, qué es mi cuerpo y qué debo hacer para cooperar con los designios del universo.
No me gusta la gente que acumula datos inútiles y se crea conductas postizas plagiadas de personalidades importantes.
Me gusta respetar a los otros, no por las desviaciones narcisistas de su personalidad, sino por su desarrollo interno.
No me gusta la gente cuya mente no sabe descansar en silencio, cuyo corazón critica a los otros sin cesar, cuyo sexo vive insatisfecho, cuyo cuerpo se intoxica sin saber agradecer estar vivo. Cada segundo de vida es un regalo sublime.
Me gusta envejecer porque el tiempo disuelve lo superfluo y conserva lo esencial.
No me gusta la gente que por amarras infantiles a mentiras las convierte en supersticiones.
No me gusta que haya un papa que predica sin compartir su alma con una papisa.
No me gusta que la religión esté en manos de hombres que desprecian a las mujeres.
Me gusta colaborar y no competir.
Me gusta descubrir en cada ser esa joya eterna que podríamos llamar dios interior.
No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica.
Me gusta el arte que sirve para sanar.
No me gustan los tontos graves.
Me gusta todo aquello que provoca la risa.
Me gusta enfrentar, voluntariamente, mi sufrimiento con el objeto de expandir mi consciencia."
Me encanta leer a Jodorowsky...

lunes, 5 de noviembre de 2007

Por la mañana

El sol entra por la ventana dejando iluminado tu pelo a contraluz sobre la almohada. Una cálida sensación de bienestar se apodera de la habitación. Tus pechos destapados juegan a no quererme ya. Tu cuerpo de mujer me susurra que te vas.
La mañana, dulce mañana, se agria con tu ida. Pero es lo justo, tenemos que terminar la partida y cerrarla sin más. Lo más importante de todo, es que te he querido con respeto.
Hemos sido amantes durante 7 horas, los dos sabemos que la mañana cambia ese amor de usar y tirar. De nuevo tu nombre, al igual que con Adán, me hizo pecar. Aunque quizás en este caso fui yo quien ofreció la manzana a morder.
Así que te despierto suavemente, mientras las sábanas se quejan y retuercen con tu cuerpo.
La despedida, fría y escueta se limita a un: "Lo he pasado bien, hasta otra" Te doy un casto e irónico beso en la mejilla y cierro la puerta. Adiós, desconocida compañera nocturna.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Carta

Éramos dioses. Nos sentíamos capaces de todo, todo era posible. Nos maravillábamos con lo que éramos capaces de hacer.
Sabíamos todo, y lo que no sabíamos, lo atribuíamos a un dios creado expresamente para explicar lo inexplicable. Todo era perfecto. Bueno, teníamos "pequeños" problemillas que realmente "sólo" afectaban a 4/6 de la población mundial.
Si teníamos problemas de dinero, pues probocábamos un enfrentamiento y ya nos comprarían materiales. No había problema.
Y si nuestro hermano mayor pegaba a los pequeños, desobedeciendo las normas que todos habíamos acordado, no pasaba nada; pero ¡Ay! ¡de que alguno pequeño le levantara la voz al mayor!
¿Que alguien pensaba diferente de lo socialmente establecido? Pues lo machacábamos, ridiculizábamos y censurábamos para que no pusiese en peligro la seguridad mundial.
Teníamos todo lo que queríamos, y creíamos que con dinero podíamos solucionarlo todo. Nos reíamos de aquellos que decían que los recursos se acabarían y que había que ahorrar energía. ¿Energía? ¿Para qué? ¡Si disponíamos de toda la que queríamos! Nuestra madre nos iba dando avisos, pero no hacíamos caso.
Hasta que nos dio la bofetada final. En esos momentos, lamentábamos todo lo anterior, pero ya era demasiado tarde. Estábamos condenados. Ahora, desde donde quiera que estemos, mamá, lo sentimos.
La raza Humana.

sábado, 13 de octubre de 2007

Surcando los cielos.

Me encuentro de nuevo bajo el manto de la noche valenciana. De nuevo en la ciudad. De nuevo veo en el oscuro y apagado cielo las luces de un águila de acero.
El tramo de aproximación al aeropuerto de Manises se puede ver desde mi habitación. Siempre se puede contemplar esos pájaros que se mueven lentamente a 900 Km./h. Esos pájaros que en sus entrañas llevan cientos de personas que van y vienen de un destino a otro.
Ahora me pregunto: ¿Qué impulsará a las personas que ahora mismo viajan en aquel avión lejano a subirse a 10 km. de altitud y viajar a un destino que desconozco? ¿Irán por placer, negocios, trabajo, necesidad...?
Los aviones pueden transportar muchas personas; cada una con una historia que contar, cada una con un motivo para viajar. Puede que cuando ese pasajero llegue a su destino, haya alguien esperando impaciente por verle de nuevo y darle un gran abrazo. O puede que desde el momento que ese pasajero sube al avión haya alguien llorando por su partida en el aeropuerto de origen. En los aeropuertos, lugares de encuentros y despedidas, se pueden contar historias felices o tristes.
Sea lo que sea lo que ocurra con cada pasajero, lo que está claro es que las personas necesitan moverse a distintos puntos, bien sea por necesidad o por placer. En ambos casos y, a veces, en el fondo, siempre se agradece volver al punto de partida.
Sólo espero poder pilotar algún día aviones que puedan contar el mayor número de historias felices posible.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Delirio de alcohol

Llevo mucho tiempo sin escribir, pero hoy mi vigilante nocturna se ha mostrado en su lleno esplendor, así que me he animado. Eso, y que hoy me he administrado dosis altas de cafeína.
No puedo dormir, así que intento acunarme escribiendo. Necesito un depresor del sistema nervioso, pero no pienso tomarme ningún somnífero.
Doy un vistazo a mi alrededor y la botella de vodka me devuelve la mirada. Maldito jugo de cereal... En fin, me ayudará a dormir, así que me preparo un vasito para grappa bien lleno.
El líquido roza mi garganta dejando un rastro de ardor sin sabor ninguno, lo que indica que la calidad es buena. Al cabo de un rato, despunta mis penas y las cubre con un velo de falsedad. Su olor me trae recuerdos de fiesta y resaca. Miro la botella y pienso en todas las vidas que ha podido arruinar. Soy consciente de ello. Nunca había hecho esto, pero hoy me es imposible dormir y son las 4:20 de la mañana, como no haga su efecto pronto, voy a saludar al no-bien-recibido; cosa que no me haría gracia teniendo en cuenta que en unas horas tendré que ir a clase.
Parece que el país de los sueños está más cercano, así que voy a intentar entrar. Buenas noches visitantes anónimos (y no tan anónimos).
Sergio.

jueves, 13 de septiembre de 2007

No comment...

Simplemente, precioso:

--> Artículo dedicado <--

Tengo que hablar contigo...

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Paraíso

Ahmed Aljer-hib tiene 13 años. Vive en una pequeña aldea a 30 km. al norte de Bagdad. Todos los días se levanta a las 7:00 de la mañana para recorrer 12 km. hasta el pueblo más cercano y allí llenar todos los recipientes que sus pequeñas manos pueden llevar, con agua. En su aldea no hay porque el ejército estadounidense la ha cortado para forzar a los miembros de la resistencia a moverse y tenerlos a tiro. El agua es para beber, lavar y cocinar lo que encuentra por las destrozadas calles. Además tiene que ocuparse de su madre, postrada en una cama a causa de la bomba (procedente de un bombardeo "preventivo" estadounidense) que cayó en su casa y que mató a su padre y a su hermana de 4 años. Él estaba en la escuela cuando eso ocurrió. Al volver, vió los restos de su casa y los cadáveres de su familia. Actualmente sobrevive con su madre en la mitad de la casa que quedó en pie y que día a día se desmorona, como sus sueños.
Su tío también fue asesinado por un militar estadounidense, mientras trabajaba en el pequeño campo de cultivo que tenía, que creyó que pertenecía a la resistencia.
Ha visto mujeres y niñas violadas por militares estadounidenses, pero los medios de comunicación que por allí se mueven ni le hacen caso, ni creen lo que dice.
Ha dejado de estudiar para dedicarse por completo al cuidado de su madre.
Luego querrán que este niño tenga simpatía por los estadounidenses y su operación para "liberar" Irak; le han arruinado la infancia, la vida, su familia, sus sueños y su dignidad.
Y ahora, antes de quejarte porque tienes mucho que estudiar, o tienes que fregar los platos o limpiar y ordenar tu habitación; por favor, piensa que hoy es otro día más para tí y para mí en el paraíso. Un saludo:
Sergio.
(Historia real sacada de un documental emitido por la 2 de TVE)

lunes, 10 de septiembre de 2007

Anarquía

¿Qué os creéis, que esto es una anarquía?. Me voy y esto se convierte en una anarquía. Esto no es ninguna anarquía, así que poned orden. ¡Ala! ¡Anarquía! Si es que aquí todo el mundo hace lo que quiere.
No, no son oraciones para analizar sintácticamente. Son frases de la vida cotidiana que podemos escuchar de vez en cuando en boca de cualquiera. Y si os fijáis, todas tienen un concepto común de lo que es la anarquía.
Si vamos al diccionario y buscamos "anarquía" encontraremos algo parecido a esto:
Anarquía: fem. 1. Desorganización, desorden o confusión por falta de una autoridad. 2. Anarquismo.
Qué irónico, lo que se supone que nos debe ilustrar, (diccionario) nos da un significado de una palabra que produce frases erróneas como las que al comienzo he escrito. La anarquía, se caracteriza por ser un sistema de organización política donde reina el orden sin necesidad de autoridad. Consistiría en un sistema tan perfecto, que todo el mundo sabría lo que puede y lo que no debe hacer. La gente sería tan responsable, íntegra, culta y autosuficiente, que no haría falta policía ni gobierno que les dirigiera y les diera cachetes en el culo como si de niños pequeños se tratara. Es decir, anarquía, lejos de ser desorden, es el sistema perfecto y utópico, la crême de la crême de la política. Desgraciadamente, el ser humano es tan inepto, estúpido e infantil, que es incapaz de organizarse sin necesidad de un papá que les dirija. Por eso, la anarquía ha dejado de ser una utopía para convertirse en una quimera.
No soy anarquista por ser consciente de que no está hecha la miel para la boca del asno, y sería imposible conseguir un estado anárquico sin que hubiera un imbécil que lo estropeara. Pero soy el primero que desea una anarquía; eso significaría que la sociedad habría alcanzado los puntos de cultura, responsabilidad e integridad más álgidos.
Contra la ignorancia, la confusión y manipulación de las palabras:
Sergio.

jueves, 30 de agosto de 2007

A mis abuelos

Hoy toca recordar, hace casi 4 días que la única abuela que me quedaba se cansó de este mundo a sus 94 inviernos. Esto me ha hecho pensar mucho: en la muerte, en lo efímero de la vida, en que nadie escapa a la parca... Pero también me ha hecho recordar los buenos momentos que viví con mis abuelos. Y es ahora cuando más los hecho de menos, porque nunca te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes. Me acuerdo de sus historias, sus vivencias, muchas veces repetidas, pero cargadas de una sabiduría que muchas veces no se aprecia.
Un día, siendo yo pequeño mi abuelo me vino a decir algo así como: (Lo recuerdo más o menos)

"Hijo, no hay tiempo de cambiar, sólo relájate, tómatelo con calma. Todavía eres joven, ése es precisamente tu error, tienes mucho que aprender. Ya encontrarás a una chica, si quieres te podrás casar con ella, mírame a mí, soy viejo, pero soy feliz con tu abuela.
Una día fui como tu eres ahora y sé que no es fácil, que no es fácil estar tranquilo ante los problemas, pero tómate tu tiempo, piensa mucho. Piensa en todo lo que tienes, mañana seguirá estando aquí para tí, pero puede que tus sueños no.
Sé que un día me tendré que ir, y será entonces cuando recuerdes, entiendas y aprecies estas palabras."

Cuánta razón tenía mi abuelo.
En fin, esta noche se la dedico a mi abuela, que se fue hace pocos días pero la recordaré por toda mi vida. Abuela, donde estés, sabes que te quiero. Un beso.

Sergio.

sábado, 25 de agosto de 2007

Érase una vez...

Érase una vez un país que permitía extraños y perversos convenios urbanísticos que todos los alcaldes utilizaban como forma de conseguir ingresos. Un país en el que había una isla que pertenecía a un minstro, y en esa isla, en sólo 4 años los distintos municipios modificaron ¡227 veces! sus planes urbanísticos.

Un país en el que proliferaban como hongos los campos de golf en un territirio declarado desértico y en plena sequía. En el que se recalificaban hectáreas de suelo rústico en favor de una empresa cuyo administrador único era el concejal de urbanismo.

Un país en el que oscuras empresas privadas acaparaban pisos para generar una escasez aparente pero falsa y así subir los precios.

Un país lleno de víctimas: los estafados con las viviendas ilegales, los expropiados, los que no podían dejar la casa de sus padres. Un país en el que cuando los manifestantes coreaban "queremos un pisito como el del principito" la policía cargaba contra ellos sin que hubiera mediado provocación, pero ningún partido protestaba. Un país de policías, jueces, ministros y alcaldes corruptos, un refugio de mafias, un paraíso del blanqueo en el que a los habitantes parecía importarles más el entierro de una folklórica que el futuro de sus hijos.

Quiero manifestar mi apoyo y total simpatía a los miles de okupas que protestan por una vivienda digna para nuestro futuro y el de nuestros hijos, aunque la sociedad los vea como un problema y una lacra que hay que combatir. La única lacra que hay que combatir aquí es la de la ignorancia popular, la corrupción y el capitalismo que abusa del rebaño de borregos que ha criado. "El capitalismo no tiene ningún error; él mismo es el error."

viernes, 17 de agosto de 2007

La vida es una canción.

Esta noche me he puesto a pensar (sí, efectivamente, pienso) y me he dado cuenta que esta canción encaja conmigo a la perfección; cada estrofa narra mi vida.
-Pa' aquí Pa' allá (La Fuga)-
Con mis canciones p'aquí
con mis canciones p'allá
pasa deprisa la vida
Con la mujer que se fue
con la mujer que vendrá
voy cerrando mis heridas.

Vivo más de noche que de día
sueño más despierto que dormido
bebo más de lo que debería
los domingos me suelo jurar
que cambiaré de vida.

Un día vi que cantar
era la forma ideal
de dar portazo a las dudas
no me importa el que dirán
me importan los de verdad
los que comparten mis días
pagué mis deudas con canciones
y mis errores con despedidas
el corazón me pide vacaciones
dice que no aguanta más mentiras.

Vivo más de noche que de día
sueño más despierto que dormido
bebo más de lo que debería.
Vivo más de noche que de día
sueño más despierto que dormido
bebo más de lo que debería
los domingos me suelo jurar
que cambiaré de vida
que cambiaré de vida.

Si alguna vez tu me ves,
perdido sin sonreír
no necesitaré ayuda
sólo la barra de un bar,
toda una noche pa' mi,
y una ilusión por amiga
vale más mi sueño, que el dinero
puedo vivir de una alegría.
de aqui p'allá, colecciono recuerdos
tu cuéntame como es tu vida.

Vivo más de noche que de día
sueño más despierto que dormido
bebo más de lo que debería. [x4]

domingo, 5 de agosto de 2007

Emociones

3:40 a.m., vengo de una salida nocturna por algunos bares y pubs. Esta noche he querido experimentar con las relaciones humanas, además de practicar mis "habilidades sociales". He podido comprobar, y esta es mi reflexión, que las mujeres son altamente emocionales; es decir, en determinados momentos, como en una relación social, se guían por sus emociones y no por la lógica de la razón. Esta noche he podido experimentar con esa reacción, he provocado ciertas emociones (a menudo contradictorias) en algunas chicas y he observado como reaccionan. A menudo son conscientes de que no les conviene seguir hablando conmigo debido a mis intenciones, digamos "reproductivas", pero he sido capaz de provocar emociones de intriga e interés por conocerme, y, aunque algunas, efectivamente han escapado, otras se han quedado conmigo hablando y luchando con su contradicción.
En un caso he querido comprobar el resultado de la combinación entre risa y vergüenza. Esta misma noche, mientras hablaba con una tal Núria, a través de historietas y chistes he conseguido que empezara a reír cómodamente, y cuando más relajada estaba, he gritado con todas mis fuezas en medio del local: ¡Pero no hagas eso, que es malo!, todo el local se ha girado para ver qué pasaba, ella, al principio sorprendida, ha bajado la cabeza y se ha puesto roja, avergonzada por todo el mundo mirándola; luego, soltaba pequeñas carcajadas a la vez que me preguntaba: ¿Tu estás bien?¿Por qué coño has hecho eso?. También he comprobado que la fascinación y un cierto malestar juntos son altamente efectivos, creados por un juego de magia y un "te ignoro por completo durante 3 minutos" respectivamente.
Me encanta. Desde hace unas cuantas semanas soy capaz de provocar emociones a mi antojo y hacer juego con ello. The Game has begun.

viernes, 20 de julio de 2007

Magia

¿Qué es magia?
Me preguntas clavando en mi pupila tu pupila azul.
¿Y tú me lo preguntas?
Magia, eres tú.
Esta versión de la rima de Adolfo Béquer me ha venido a la mente pensando en la magia. Esa magia misteriosa e ilusa que se puede crear con sólo hacer desaparecer un pañuelo.
En una ocasión una niña se encontró a un mago:
- Hola señor mago ¿Me hace un truco?
- Chiquilla, ¿Tú sientes la magia en tu corazón?
- Sí señor.
- Pues si es así, no te preocupes que vas a ver maravillas entre mis manos.
Y es que si realmente no sentimos la magia con la ilusión de un niño, lo único que veremos será a alguien intentando engañar a nuestros sentidos. Sin embargo, si nos dejamos llevar, veremos fantasías imposibles que desafían nuestra lógica y nuestra percepción, creando ilusiones que nos llevan al mundo de lo imposible, mundo placentero por donde me gusta moverme.
Por eso me gusta practicar el ilusionismo, me gusta provocar en la gente esa sensación. El otro día yendo a casa de mi primo en el autobús, se sentó a mi lado una chica con un bebé en brazos, el niño me miró sorprendido esperando a que le hiciera cualquier gilipollez de esas que hace la gente a los bebés ( tipo: agugugú, mira que cochita!, brrrrr) pero quise regalarle a aquel niño una ilusión. Saqué un clínex de mi bolsillo y lo fui metiendo poco a poco en mi puño izquierdo, el niño, mientrastanto miraba absorto mi proceder. Con el puño cerrado y la otra mano vacía y mirando al niño que no apartaba la vista de mi puño, soplé y lo fui abriendo poco a poco, mostrándose completamente vacío. Aquella mirada atónita me propició una de las mayores satisfacciones de mi vida, puesto que aquel chiquillo me regaló una sincera y feliz sonrisa como las que ya no quedan en este conflictivo mundo.
La magia vive dentro del corazón de cada uno.

lunes, 18 de junio de 2007

Crisis de Fe

-JSLL-

No, no os equivoquéis. No soy religioso. Ni creyente siquiera. Quizá lo fui de pequeño, cuando la inocencia y la ignorancia empujaban a creer en algo por encima de mí. Quizá, en aquél mundo de plastilina y pinturas "carioca" y "dos más dos son cuatro, cuatro y dos son seis", creía en algo porque necesitaba creer. Pero ahora... No. No hay dioses, ni ángeles, ni demonios. Sólo estamos yo y el mundo, sentados cada uno a un extremo de una mesa donde se discute mi destino con dos dados que seguramente están trucados.
Ya hace tiempo que me desprendí de la necesidad imperiosa de creer, pero, a pesar de todo, mi fe se tambalea. ¿Fe en qué? Fe en mí mismo. La única fe a la que doy cobijo, que ahora se pasea en la cuerda floja con las suelas manchadas de grasa. ¿Por qué? Digamos que me convertí en lo que más he odiado. Tanto tiempo huyendo del hombre del traje gris y ni me di cuenta que, al correr, mis ropajes desteñían. La velocidad me robaba los colores por querer ir más rápido que el tiempo. Iba a tan alta velocidad, que creí mi cuerpo indestructible, me sentí invencible hasta que la vida, que es muy bella, sí, pero también muy puta y muy traidora, se encargó de ponerme en mi sitio, siempre en el mismo asiento de la misma sala del mismo edificio. Siempre la misma historia que contar, el mismo tiempo que perder.

Jamás quise ser así. Quise escapar de la rutina, hacerle un corte de mangas al aburrimiento y reírme de todo ello desde lo alto de una montaña. Pero nadie me dijo que la rutina iba en un "fórmula uno", que el aburrimiento tiene de piedra el alma y que las montañas son más altas de lo que se ven en el horizonte. Mucho más altas.

Aspiré demasiado alto. Quise copiarle la melancolía a la lluvia otoñal, robarle al mar su agónico perfume, besar a todas las cubanas, divorciarme de todas las casadas, colgar banderas tricolores en las películas en blanco y negro. Quise la Luna por almohada y las estrellas en un collar, pero lo único que pude echarme al cuello, fue una ristra de lucecitas de Navidad.
Y ahora, ¿Qué hacer? ¿Qué se puede hacer cuando descubres que el paisaje que se ve por tu ventana no es un prado verde, con flores, y animales del campo, sino una pared de ladrillos? ¿Qué hacer cuando el horario y el almanaque presiden la pared de tu habitación? ¿Qué hacer cuando las casillas del calendario ocupan el hueco que meses antes pertenecía a un póster de tu actriz favorita? ¿Qué hacer cuando allí fuera llueve todos los días y la ciudad se emborracha de tristeza?

Quizá sólo queda pararse y sentarse sobre una roca a la orilla del camino. Respirar, descansar, mirar al cielo, lamerse las heridas y hacer inventario de todo lo que se trae en la mochila.
Lo malo es que me he dado cuenta que ando sólo conmigo, es decir, con nada, y sin ti a mi lado, es decir, sin todo.

Supongo que lo mejor que puedo hacer es seguir hacia adelante e intentar ser la mejor persona posible.

Sergio.

miércoles, 13 de junio de 2007

Pasos

Son las 3:00 de la mañana... acabo de venir del piso de unos amigos, que hoy era el cumpleaños de uno de ellos. Al volver, me he envuelto de nuevo en el atractivo silencio nocturno. Nada que oír excepto mis pasos resonando contra la acera, nada que oír excepto mi corazón latiendo en mi pecho, nada que oír excepto mis pensamientos; a veces absurdos, a veces demasiado reales, a veces contruyendo castillos en el aire que se desmoronan con la brisa de la noche.
Al mirar al cielo, una estrella. La única estrella que brilla esta solitaria noche, ni siquiera mi amada luna está ahí para contemplar mis solitarios pasos. Un perro protesta por su ausencia, está lejano, pero ya tenemos algo en común. Hasta la luna nos traiciona.
Al llegar a mi destino, me paro en medio de la nada, respiro profundo y miro al cielo. Todavía está ahí esa maldita estrella solitaria, burlándose de mi.
Hoy me he sentido solo, no sólo en la noche, todo el día rodeado de gente, y sin embargo, sintiéndome tan sólo como ese astro que brilla en el cielo y me mira.

Sergio.

domingo, 10 de junio de 2007

Salida a la superficie

¿Dónde estoy?
Vaya, parece que he caído como otros tantos. Sí, eso parece. He empezado un blog... qué irónico; yo que decía que nunca haría uno de esos porque a nadie le importa la vida de los demás... Pero da igual, si a alguien no le importa mi vida, sencillamente que no lo lea. Escribo para desahogarme.
Es Domingo 10 de Junio de 2007. No garantizo ni una periodicidad ni una continuidad, simplemente escribiré cuando me sienta inspirado o me apetezca decir gilipolleces varias.
Me komprmeto a no mpezr a scribr d sta manera... porque esto no es un puto SMS. Intentemos escribir correctamente cuando tenemos tiempo y espacio.
¿Por qué se llama Silenciosa Noche? Bien, por dos razones: una, por que me da la gana ponerle ese título, y la otra, porque escribo siempre en el seductor silencio de la noche.
Tengo previsto dar aquí mi opinión sobre los temas que me afecten directamente a mí, o al mundo, me da exactamente igual si alguien piensa de forma contraria a mí, que no pierda el tiempo intentando convencerme de lo contrario, sólo le doy el derecho a expresar SU opinión, no a intentar cambiar la mía.
Creo que no se me olvida nada, así que espero que quién lea mis desvaríos y "tontuneces" así como mis opiniones serias o comentarios, guste de los mismos. Salud, amor y libertad:

Sergio, un perfecto gilipollas que nació en el mundo equivocado.